Ernest Hemingway: “El hombre que acumuló el rezago de las Guerras”

El 21 de julio se cumple un año más del natalicio del célebre escritor y padre de esta humilde trinchera cultural y literaria Ernest Hemingway y, por ello, queremos rendir un pequeño homenaje a nuestro estilo: resaltando lo mejor de su vida y no pasando por alto sus declives.

Ernest Hemingway (Illiniois, 1899) es uno de los grandes exponentes de la literatura universal con sus frases cortas, pero precisas dignas de un prolijo estilo periodístico bélico que podemos encontrar en  “Por quién doblan las campanas” o “Adiós a las armas”.

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Hemingway participó en las dos guerras más importantes y penosas que sufrió la humanidad como corresponsal de guerra; asimismo,  estuvo presente en el Desembarco de Normandía y en la Guerra civil española. La activa vida que llevó el autor de “El viejo y el mar” dejaron heridas físicas que se curaron paulatinamente; sin embargo, fueron las heridas internas de su participación en las guerras las que jamás cicatrizaron y se encargaron de perturbarlo y no dejarlo en paz hasta que una bala de una escopeta calibre 12 de doble cañón.  La pesada mochila del rezago de las Guerras quebrantaron su alma haciendo que el hombre invencible, confiado y  rudo desaparezca con el pasar de las páginas hasta llegar al final.

https://labibliotecadehemingway.wordpress.com/2016/03/03/el-legado-de-hemingway-parte-i/

Se habló mucho de su estilo de vida, poco ortodoxo, dedicado al alcohol, las fiestas y el desorden que -si bien es cierto se vieron opacadas por su calidad literaria- a largo plazo le pasaron una factura que fue muy difícil de compensar.

https://labibliotecadehemingway.wordpress.com/2016/03/06/los-caprichos-de-mi-amada/

Ernest Hemingway fue ganador de los premios más importantes del mundo de las letras:  el Pulitzer y el Nobel de literatura; por ello, sus libros, como la exquisitez de su prosa, son ineludibles manuales de cátedra para la formación literaria. La figura de Ernest siempre va a despertar un inquietante estudio y análisis que perdura gracias al esfuerzo de estudiosos de su vida y obra como es el caso del historiador cubano Alfredo Ballester, quien en su libro “Hemingway y los muchachos del barrio” detalla anécdotas y pasajes desconocidos de “el americano” en La Isla.

Ernest murió, pero su legado sigue vigente. Él siempre vivirá en cada libro, en cada frase y en cada palabra. No necesita que le lleguen reconocimientos ni distinciones, él ya ganó los máximos galardones de la literatura mundial. Su calidad como escritor es intachable, pero su calidad de persona es un tema muy al margen que ni nosotros ni nadie debería juzgar. Las cosas como son…

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