William Makepeace Thackeray: “El novelista que desapareció Dickens”

El 18 de julio conmemoramos el natalicio del gran novelista William M. Thackeray y qué mejor homenaje que darlo a conocer a nuestros lectores.

Hablar sobre William M. Thakeray siempre es complicado no solo por lo confusa y extensa de su obra, sino también, porque su grandiosa y maravillosa vida literaria se vio opacada por un monstruo de la literatura como es Charles Dickens.

https://labibliotecadehemingway.wordpress.com/2016/07/16/lo-que-nadie-sabe-y-todos-hablan/

Durante la época victoriana, la literatura vio una de las rivalidades más comentadas de su historia: Thakeray – Dickens. Los dos pilares más importantes de la literatura victoriana tenían muchos aspectos comunes, lastimosamente la exitosa y exagerada fama de Charles Dickens terminó eliminando el reconocimiento para ambos, “los dos más importantes de la época victoriana”, con solo un reconocimiento individual, “el mejor de la época victoriana”, para el autor de Oliver Twist.

descarga (4)La novela más importante de William M. Thakeray es “La feria de vanidades”, donde demuestra que es un maestro de la sátira y un humor irónico incomparable. En su estilo muy arraigado a la tradición realista, intentó marcar diferencias con su máximo rival literario, Dickens, por su sentimentalismo y exageración. Ambos aplicaron en sus obras la ironía, pero mientras que Dickens la aplicó de forma muy sutil, Thakeray se burla de sus propios personajes para evidenciar la situación social durante la época victoriana.

En “La feria de vanidades”, Thackeray crea personajes planos, predecibles, sin emociones y siempre basados en estereotipos de la época. Becky Sharp es un personaje egoísta, avariciosa y ambiciosa; Amelia Sidley es como una hoja en blanco, sin personalidad, que necesita de alguien más para amoldar su actuar; Rawdon Clawley es un oficial de caballería poco astuto y muy tonto; la señorita Matilda Crawley es una millonaria que se burla de todo el mundo con mucho sarcasmo, que ama el escándalo.

Thackeray en nuestra época no existe. Los estudiosos solo lo recuerdan como el que no llegó a ser Dickens. Thackeray siempre anhelaba que la gente escriba y publique libros; incluso llegó a renunciar a su trabajo como editor, porque no soportaba tener que rechazar obras literarias. Loable actuar para alguien que el mundo literario no quiere reconocer. Su ambición para escribir un arco argumental complejo, donde cuenta y detalla muchísimo más de lo que cualquier mente podría hacer.

Thackeray es de los escritores que pueden pescar en un mar de arena y encontrar más de mil especies y clasificarlas de acuerdo a nombre, peso y tamaño. Así de técnico y burlón, amigo lector.

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