Entrevista al cubano Isaac Zamora Suarez, ex corresponsal de Guerra en Angola

De la Guerra y la Docencia

Me disponía a buscar al profesor con quien –en más de una ocasión- había logrado compartir gratificantes tertulias sobre distintos temas. Isaac Zamora Suárez, el irreverente cubano, había sucumbido nuevamente las aulas, al contarles cómo fue que desarrolló el ser corresponsal de Guerra en Angola, allá por los años de 1988-1989.

A sus 57 años, la labor periodística lo ha marcado de por vida, sus experiencias de riesgo lo convierten en una fuente valiosa de información inédita. Tenía que entrevistarlo.

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¿Por qué Angola ama tanto a Cuba?

Por el hecho de que Cuba no solamente tuvo colaboración con los países del África mandando medicina, alimentos,etc. Sino también por la colaboración combatiente. Más de 2 mil cubanos cayeron en Angola durante las guerrillas y la invasión Sudafricana.

-Comencemos, le dije.

Usted fue corresponsal de guerra para la revista cubana Verde Olivo, durante la invasión Sudafricana a Angola.

¿Desde qué lugar (de Angola) se encontraba cubriendo?

Yo me encontraba en Luena, donde atacó la UNITA (UniónNacional para la Independencia Total de Angola), agrupación dirigida por Jonas Savimbi…

… Y apoyada por Estados Unidos y Sudáfrica.

Claro. La UNITA era el brazo armado de los Sudafricanos, ellos desarrollaron la guerra interna más bárbara. Ahí los prisioneros entraban a los poblados, se llevaban a las mujeres, las violaban, las embarazaban, se llevaban a los niños.

¿Cuán difícil le fue aceptar ir a la guerra?

Por mi naturaleza, soy un agente que le gusta hacer periodismo de aventura o de riesgos. Nunca me veré sentado haciendo una noticia. Angola me brindó la posibilidad de correr peligro todos los días, fue ese peligro lo que me enaltecía. Sabía que era una experiencia única.

¿Hoy cómo ve el ser corresponsal de Guerra?

Todo está muy mecanizado. Al periodista lo llevan a la contienda para que saque fotos, hace entrevistas, le muestran una escena de la guerra y lo regresan, no creoque eso sea tan traumático. Sin títuloYo estuve cubriendo las últimas guerras calientes. Yo fui, estuve ahí, era un meteorito suelto. El hecho de estar en Luena implica haberme metido en una cueva de lobos. Asistí a más 15 momentos de combate. Me dieron un expediente resaltando la participación que tuve.

¿Qué parte de la guerra fue la más dura?

Los cercos en Luena, donde no podía entrar ni la caravana de alimentos. Todos los días lanzaban morteros. Uno no podía prender un cigarro por la noche, porque te volaban

la cabeza.

Karen Blixen dice que África le va a terminar demostrando al mundo una sola cosa, que Dios y el diablo pueden ser uno mismo. ¿Suscribe la frase?

Una metáfora muy concluyente, pero a la vez, no tiene punto de contacto, porque Dios es Dios y el diablo es diablo.

¿No se luchó por una independencia para que luego las coaliciones terminaron divididas y luchando entre ellas por intereses muy personales?

Por supuesto, pero ese no significa que sean Dios y el diablo, ese es un problema de los hombres, imperfectos como somos, muy lejos de ser una demostración de valores.

 

¿Cuánto miedo tuvo?

Tuve miedo, mucho miedo. Pero al miedo te acostumbras, increíblemente. Te acostumbras a los descalabros de una guerra, a las anormalidades. La guerra te prueba, si eres cobarde no aguantas.

¿Pensó en algún momento en mandar todo al diablo?

No, jamás. Vi a muchos que se retiraban porque no aguantaban vivir sometidos a la idea de poder morir. Yo evitaba recordar las cosas que me podrían poner nostálgico, solo hablaba de la guerra.

El hecho de que siga vivo. ¿Lo atribuye a una gran suerte?

Si sigo vivo se debe a Dios. Fueron demasiadas circunstancias de las que me salvé como para yo pensar que todo fue producto de la casualidad. Tiraba el dado una veinte veces y siempre salía el mismo número.

¿Qué tan cerca estuvo de la muerte?

Me pasaría un libro entero para contar las anécdotas de peligro por las que yo pasé. Pero no tengo ánimos de escribir ningún libro sobre eso.

¿Por qué?

Es que me marcó tanto esa guerra, fue tan pesada, uno hace tanto esfuerzo por sobrevivir a ella, desde el punto de vista psicológico; que aún en la lejanía, sigo agotado de aquella contienda.

Un periodista, ¿Cómo cubre un conflicto armado de ese calibre? ¿Qué es lo que lleva?

El arma principal de un periodista es su agenda, su equipo de grabación (visual o sonora), sobre todo su agenda, porque su equipo se puede dañar o perder. Yo siempre digo que no es bueno subordinarse a la tecnología.

¿Qué es noticia en una guerra?

Noticia en una guerra es todo hecho que sirva para ayudar a que la guerra termine. El periodista tiene una gran responsabilidad, debe contribuir a que el fin de la guerra llegue, que la gente que está en peligro pueda salvarse.

¿La corresponsalía de guerra permite hacer buena literatura?

Sí. Yo solía reportar crónicas, porque las crónicas son muy humanas y las guerras son muy deshumanizantes.

¿Cuál es la velocidad de la información en una guerra?

En esa época la velocidad no era tan rápida. Seguramente hoy con las nuevas tecnologías se podría incluso transmitir en vivo.

¿Perdió colegas en la guerra de Angola?

No tanto colegas, perdí uno o dos colegas. Pero, si perdí personas que conocí durante la contienda, les cogí el mismo cariño que le podía tener a un amigo de la infancia. En la guerra los lazos de amistad se aceleran, porque el amigo te viene demostrando constantemente que es tu amigo.

 

El momento en el cual sabe que debe dejar Angola ¿Cómo se sintió?

Sabía que dejaba atrás un capitulo muy difícil. Yo fui a Angola con una idea y regresé con otra. Aprendí mucho, vi muchos abusos.

-Hace una pausa y respira.

La vida humana no vale absolutamente nada en algunos lugares: niños muertosLA VIDA HUMANA NO VALE ABSOLUTAMENTE NADA EN ALGUNOS LUGARES. llenos de moscas sin que a nadie le importe, mujeres cargando pesos descomunales en la espalda y en la cabeza, mientras que el marido fumaba su cigarrillo Marlboro a un costado.

¿Nunca se sintió impotente de no poder hacer nada frente a esa realidad, más que reportarla?

Claro. Eso me pasó muchas veces; por ejemplo, veía el abuso de la Fuerzas Armadas Angolanas con sus tropas, los dejaban sin comida, vaciaban los almacenes para sus familias, la vendían, eran abusivos, los pateaban, los humillaban, los volvían esclavos. Eso a mí me mortificó mucho.

¿Qué le hace falta al mundo para que haya paz?

Al mundo le hace falta que se pongan los valores donde siempre estuvieron. La familia es lo primero. Angola me enseño algunos conceptos que hoy llevo a mis clases.

¿Tuvo que pasar usted por un proceso de recuperación psicológica luego de regresar de la guerra?

Sí, claro. Tenía todavía una bomba atómica en la cabeza.

 Después de todas las experiencias que lo marcaron, ¿Cree haberlo visto todo?

No, para nada. Me gustaría ver más cosas buenas. Ya no quiero ver más guerra, ya vi suficiente. Quisiera ver las partes buenas del mundo, me gusta ver el mar, las montañas, el sol, los animales en su estado de libertad natural, la gente y los amigos felices, los viejitos, saber que alguien tiene 50 años de casados, los niños jugando en un parque. Eso es lo que me gustaría ver. No quisiera volver a ver partes de guerras, jamás.

Tal vez sienta usted, involuntariamente, que deba compensar todo lo negativo que ha visto, con todo aquello que menciona.

Tal vez. Siento que he dejado atrás muchos placeres, muchos momentos que llenan a una persona de felicidad. He dejado de ver esas cosas por enfrascarme en proyectos que me han agotado, que me han desgastado. Al final he visto poco, desde el punto de vista de la satisfacción personal.

Pablo Iglesias Turrión suscribe la idea de que no hay nada más revolucionario que ver a un padre jugando con su hija, a un abuelo enseñándole a sus nietos que los juguetes se comparte, a una madre abrazando a su hijo. ¿Suscribe también estos ideales?

Sí, definitivamente. Esas imágenes me parecen sublimes.

¿Siente que está encaminado a conseguir esa felicidad que viene buscando?

Espero que sí, espero encontrar aquella felicidad. Quiero disfrutar lo hermoso de la creación.

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No hay una escuela para corresponsales de guerra, pero usted logra transmitir estás experiencias en las aulas. ¿Esto es parte del proceso hacia la felicidad que menciona?

Por supuesto. No hay nada mejor que enseñar, es la más noble de las profesiones. Por eso trato de ser un muy buen profesor. La docencia es mi segunda oportunidad de devolver lo que por mí sacrificaron un día.

¿Lleva a Angola y Cuba en el corazón?

-me interrumpe.

No. Llevo a Cuba y Perú en el corazón. A Angola la llevo en la memoria.

Isaac mira por última vez su reloj. En una hora debe recoger a su esposa. Me pregunta:        « ¿Te gustó la entrevista?», “Siempre es un placer”, respondo. “Debería escribir el libro. Quizás sea ese el escalón que deba dar para liberarse y ser feliz”

Me mira, sonríe y responde: «Si, puede que sea eso. Si en algún momento lo escribo, te lo voy a dedicar». Reímos.

Salimos de aquel salón, ambos un poco distintos. A él le había costado recordar; y a mí, me impresionó todo lo que me confesó.

No sé si Isaac pueda atreverse a romper con sus miedos y se atreva a escribir aquel libro, no me queda claro cómo puede un hombre de 57 años sopesar -pese a todo- con el duro recuerdo que aún lo mantiene agotado. Pienso esto, mientras Isaac viaja en su moto, desvaneciéndose en la neblina de aquel día. Su amada lo espera.

EL PANCHO.

 

 

4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Excelente entrevista Francisco, el Cubano es un gran aporte para Bausate por todas sus experiencias vividas.

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  2. Mercedes Ríos Alarcón dice:

    Felicitaciones por la entrevista a mi querido NEGRO por ser un gran periodista, por ser un gran hombre y por ser un excelente esposo.

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  3. Muy buena entrevista, me encantó leerla. Mientras él estaba en Angola, yo (de 6 años de edad) recibía cartas fantásticas, cuentos llenos de aventuras y animales exóticos, evidentemente la intención era mantenerme ajeno a la cruda realidad de la guerra. (mi nombre es Yander Zamora, su hijo)

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    1. Omar Ormeño dice:

      Estimado Yander, de parte de todo el staff de La Biblioteca de Hemingway, enviamos un caluroso saludo a tu padre y a tu persona.

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