Cuando la ciencia es más importante que la ficción

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Cuando escuchamos ciencia y cine, la unión de esta palabra nos trae la imagen de algunas películas como La guerra de los mundos, basado en el libro de H.G. Wells, 2001: La odisea del espacio (1968), de Stanley Kubrick, o recientemente, Interestellar (2014) del director canadiense Christopher Nolan. Este binomio une la ciencia con la ficción, dando como resultado un género muy popular para los amantes del cine como de la ciencia, la ciencia ficción.

Si bien en muchas cintas se muestran hechos fantasiosos, incluso fenómenos imposibles, este género está aportando buenos ejemplos de rigor científico, está acaparando una atención poco habitual para una producción de ficción, la investigación científica.

Hablar de agujeros negros, relatividad general, dilatación temporal, y paradojas asociadas a viajes en el tiempo, postulados científicos que se han vuelto el punto de partida de este tipo de películas.

Un buen ejemplo es Interestellar, cuya trama se contextualiza en un planeta Tierra donde los recursos se han agotado, amenazando la supervivencia de la humanidad. La solución es explorar la existencia de otros planetas habitables en el universo, cruzando un agujero de gusano, un concepto teórico de la física capaz de unir dos regiones distantes en el espacio-tiempo.

Muchos aspectos de la física de esta película son correctos. Para ello un famoso físico relativista del Instituto tecnología de Massachusetts (MIT), Kip Thorne, colaboró en la versión original del guión, donde además participó como productor ejecutivo y consultor de la cinta.

Otro punto a favor para Interestellar es que en ella se exhibe la representación más fiel de un agujero negro jamás logrado en el cine. Throne en colaboración con el equipo de efectos especiales, inicio la formación de este fenómeno gravitatorio denominado, Gargantúa, nombraron así en la película. Para ello se utilizó las ecuaciones de la relatividad general de Albert Einstein.

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“Gargantúa”, representación de un agujero negro en “Interestelar”.

Además el director, Christopher Nolan, y su hermano, que también participó en la producción de la película, Jonathan Nolan hicieron lo suyo. Christopher realizó consulta a la NASA y a una empresa de viajes espaciales privadas, para documentarse sobre la exploración espacial. Su hermano, mientras escribía la primera parte del guión, estudió relatividad en el Instituto Tecnológico de California durante cuatro años.

En una entrevista, Christopher Nolan aseguró, que Thorne cuando había duda sobre si era posible o no, se pasaba un par de días haciendo cálculos y hablando con otros científicos e investigando en distintas publicaciones científicas sobre el tema, y luego volvía con una respuesta.

Interstellar es una muestra de que la ciencia, se está priorizando más que la ficción, dando como resultado una película que consigue ser emocionante y pone al alcance la realidad cósmica.
Andres M

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