La Gran Pequeña Mariposa

Estaba cerca al Palacio de la Juventud cuando desperté en el carro. No habían prendido las
luces, no habían pasajeros y no estaba el conductor. Mi primera impresión fue de estar
soñando, hasta el día de hoy me acontece que estuviera en el mismo sueño y siguiera de
largo, es más, ya no recuerdo si existía una luna antes o si el sol era verde y brillaba el arcoíris por toda la zona. A veces siento que sigo en el mismo carro, y dentro del carro estoy soñando que sueño que estoy en mi casa escribiendo lo que me sucedió. Es probable que nunca sepa si estoy relatando un sueño o si dentro del carro estaba soñando realidad.
Uno de esos sueños me perturbó tanto que logró despertarme con el pecho hinchado y agitado,  veía el latir del corazón que estaba en la parte del centro de mi caja toráxica. Sucedió que era una mariposa gigante que cubría gran parte del cielo limeño, cuyo cuerpo estaba posado sobre un edificio por el Centro de Lima (esto lo sé por las noticias que soñé que veía), pero el cuerpo no era como supóngase que era el tamaño descomunal de las alas, sino era el cuerpo de mariposa que cargaba unas grandes alas que cubría Lima.

La gente no tenía miedo, sino pareciera que el miedo era remplazado por una curiosidad
compulsiva que los hacía pagar cifras descomunales de dinero para poder ver la pequeña gran mariposa.

El cuerpo de la mariposa era como el de cualquier otra que revolotea por los girasoles de la casa del Juan, quien acostumbra cosecharlas; pero las alas que le nacían de los hombros aumentaban conforme el espacio les permitía, ya que luego de dos días de encontrada la noticia, los medios se dieron cuenta que seguía creciendo.

Uno de esos sujetos que pagaban, al principio el sueldo de un mes y después el de un año,
intentó cortarle las alas. El pobre diablo no pudo ni acercarse. La mariposa poseía, además de las alas, una peculiaridad que era la forma de sus ojos y cómo miraba cuando se le acercaban a tocarla. Todos los de la fila quedaron sorprendidos cuando la mariposa comenzó a mover las alas cuando el sujeto tenía la intención de acercarse. Se formaron catástrofes en el sur y el norte hubo temblores con réplicas toda la semana. Yo estaba segundo en la fila, cuando sucedió, con mi padrastro y Karolina Mejilla. El color de las alas se hizo notar, pero lo que perturbo a Lima fue la mirada… Esa mirada era humana.

¿Es posible que la mariposa tengo un elemento que la haga ver humana? ¿Existe esos
elementos humanos? La gente no sintió miedo ese día ni otro, sino que la curiosidad los hacía rechinar los dientes, sobarse las manos y fumar en exceso.

Al cabo de una semana que la semana que seguía se le caerían las alas. Vaya que nos
equivocamos. Las alas eran imponentes de una gama de colores que se confundían con el marrón, azul y rojo, pero que no era ninguno de ellos. Tenía un círculo verde que cubría la
parte del sol y alrededor un color que parecía negro, pero que no lo era.

El primer día de primavera que desperté con los colores de arcoíris en mi ventana, no me
sorprendí. Me puse las pantuflas y desnudo salí a la ventana. El sol no era amarillo, las alas  cubrían todo Lima, y por alguna razón ya a nadie le interesaba, ni siquiera a medios
internaciones o científicos que creían que habían resuelto el enigma.

Como todo sueño, nunca supe cómo comenzó o en qué terminó. Solo sé que, desde donde
me encuentro que es el carro, hay un cielo oscuro y conforme avanza el tiempo que parece retroceeder y no avanzar, hay un sol verde brillando y un arcoíris en mi Lima desinteresada.

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