Mariana y la araña

Él observaba la ventana frente al escritorio de Mariana y veía edificios que lucían titánicos desde su posición. En la ventana habían telillas  de araña, ligeras hebras que se confundían con el color blanco de todo el piso. Dentro de ella, se extraviaba una pequeña araña que parecía estar a la ofensiva. Se paró y se dirigió a acabar con esa triste criatura temerosa  de ese enorme edificio que venía hacía ella. Él pasó por los escritorios de los diferentes operadores que laboraban con él, y a pesar de tener cierta cantidad de años, no conocía a ninguno salvo a Mariana, a quien la asechaba desde hace unos meses. Saludo con la cabeza a su jefe al pasar por su escritorio. Se detuvo… Avanzó… comenzó a dar vueltas en círculo ovoide y lanzar manotazos a la ventana. Mariana que se había parado, se acercó a él y lo piso.

Ya con todos los órganos replegados en la ventana, todavía un poco vivaracho, supo que él era la araña y el edificio era Mariana.

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