Los caprichos de mi amada: El Legado de Hemingway (Parte II)

La primera vez que escuche la frase nunca la entendí hasta que me hice joven y pude entender a que se refería mi madre. “No se puede ser bueno en todo. Solo es cuestión de escoger en qué deseas serlo” me decía cuando ella hacía de todo al mismo tiempo en casa. Lo intente un par de veces, hasta que supe que nunca podría hacerlo como lo haría ella. Después cuando pensaba en Hemingway escritor y periodista, caí resignado, que mi madre nunca se equivocaba. No quiero escribir que fue un mal periodista, porque gran porcentaje en el mundo no duda de sus capacidades como escritor, sino que el Periodismo fue un capricho del momento que atendía a una necesidad biológica. Siempre supo que su relación con el Periodismo, como la mayoría, no iba durar demasiado. “El Periodismo, después que se llega a cierto punto, puede ser una destrucción cotidiana para un escritor creador serio” dijo Hemingway en una célebre entrevista con George Plimpton (The Paris Review). Él no quería ser destruido. Él era un escritor creador serio, después de todo.Es por eso que sus aventuras con el Periodismo son relativamente cortas. Excepto cuando conoce a Gellhorn, una corresponsal de guerra amante de su profesión, y su relación con ambas partes se hace más estable. Su verdadera vocación está más allá de la compresión humana y el Periodismo no iba durar demasiado. También, fue corresponsal de guerra, pero el método para escribir sobre ello, era viviéndolo. Es por eso que estuvo lejos de ser corresponsal y más cerca a ser soldado. Es justamente esas experiencias que lo ayudaron demasiado a escribir artículos y ganarse una posición dentro del medio periodístico. Gellhorn, lo más cerca que estuvo del Periodismo, amaba su carrera y como toda amante, terminó yéndose con dicha profesión y dejándolo a él.

Hemingway ganó el premio Pulitzer en 1953 por su obra El viejo y el mar. La labor de Hemingway en el Periodismo es básicamente narrativo. El premio que se le otorgó, a pesar de ser Pulitzer, no es a su labor periodística, sino a una obra de ficción distinguida de un autor estadounidense, preferentemente relacionado con la vida en Estados Unidos. Dicha obra de Hemingway es ambientada en La Habana, Cuba.

Tal vez haya escrito algún artículo para algún medio impreso, pero como escribo, Hemingway con el Periodismo son amantes fortuitos, porque, como dice mi madre, no se puede ser bueno en todo, solo hay que escoger en qué deseas ser bueno.

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