De París con Amor

74 rue du Cardinal Lemoine

París, Francia

Julio 21, 2015

Finca Viginia, San Francisco de Paula

La Habana, Cuba

Querido Pepe Lucho:

Siento que ha pasado un buen tiempo desde la última vez que nos hemos comunicado; sin embargo, el cariño, admiración y profundo respeto hacia tu persona sigue intacto. La situación por este lado del mundo anda bastante difícil, la vida tal y como la solíamos conocer ha cambiado por completo, en especial por la actitud de estúpida y ridícula de las personas. Te escribo esta carta para contarte de un peculiar suceso que me topé hace unas semanas, de repente lo puedes convertir en un grandioso cuento. Resulta que visité un pequeño café en el centro de París y conocí a una linda peruana, con la que aprendí bastantes cosas de su país.

Su nombre es Juanita y vive en Lima. Estaba en París de vacaciones, porque odia el invierno y sus padres quieren que ella tenga otro roce, como si nosotros fuéramos la perfección social (?). Ella dice que es una impulsadora de los derechos de los animales y que ya ha salvado a 3 perritos, pero cuando le pregunté sobre qué había hecho sobre el peligro de extinción de las alpacas, me dijo lo siguiente: “Los perros lo son todo, o sea las alpacas son útiles por su lana y la gente en la sierra come su carne, pero yo nunca he comido su carne porque conmigo no va, yo soy vegana”. Asimismo, ella ayudaba solo a los perros y no le gustaba mucho la idea de ayudar a los humanos que más lo necesitaban. La conversación estaba bastante aburrida, pero debo admitirte algo. Pepe Lucho, tenía unos grandes senos y había cierta química entre los dos. Así que después de toda la charla, le pude robar un beso y me dijo que ella no era una chica fácil y que no piense que es una cualquiera. Al cabo de un rato le dije si quería ir a mi departamento, y ella comenzó a hablar sobre los valores y la crianza que le había dado su madre. Después de casi media hora de hablarme sobre todo lo que le enseñó su mamá y su abuela sobre el sexo, me dijo que sí quería ir a mi departamento, pero preferí no hacerlo, creo que me malinterpretó, quería conocerla más y quizás tener sexo, no quería casarme con ella. Antes de retirarme,  me invitó a conocer Perú y a su hermosa gente. Pero pensándolo bien, Pepe Lucho, no estoy preparado para acoplarme a una forma de vida tan desarrollada.

Espero que esta pequeña anécdota te ayude para que puedas inventar algún buen cuento de terror o lo que desees. Espero tu respuesta para saber qué opinas al repecto. Salúdame a toda la familia.

Ollanta Alejandro Alan Fujimori kucksinsky

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