Entra Svetlana, sale Haruki

Encuentro en el Premio Nobel de Literatura el máximo galardón para los guerreros de tinta y pluma; un premio que no solo reconoce la trayectoria de un escritor en particular, sino la de millones de lectores que hemos seguido sus obras con actitudes cuasi religiosas (?). Es gratificante leer la obra de una persona que -debido a nuestra ignorancia- es “desconocida” y descubrir que en cuestión de un año o dos, se convirtió en Premio Nobel y resultaba ser más conocido de lo que uno pensaba. Esa sensación de haber leído a un escritor antes de ser Nobel solo la puedo asociar con una emoción similar: ganar un premio Nobel. Los libros, las hojas, las letras, la tinta o como sea que queramos llamar a ese mágico conjunto de palabras que nos transportan a mundos que jamás existirán o vidas que posiblemente nunca llevaremos, nos hace establecer dos tipos de vínculos. El primero de ellos, es el que establecemos con el autor; el segundo, con el libro en sí. Cuando tenemos más afinidad con lo leído que con quien lo escribió, sucede que será solo una obra más en nuestro camino literario, posiblemente recordemos un buen libro y nada más; sin embargo, si hay de antemano, un respeto, cariño, afinidad, admiración o lo que fuese hacia el escritor, podremos leer un libro mejor que el otro de la persona en cuestión, pero siempre se mantendrá esa lealtad de leer religiosamente sus manuscritos.

Esta semana fue anunciado el ganador del Premio Nobel de Literatura y estoy convencido de que fui el más emocionado, ya que esperaba que el ganador sea uno de los escritores que había leído. Debo admitir que la decisión del jurado en Estocolmo fue más que sorprendente por muchos factores que tú, amigo que estás leyéndome, no te interesarán para nada. Es bastante curioso que existan casas de apuestas en el Reino Unido donde puedes apostar (valga la redundancia) por quién se llevará el Nobel; afortunadamente, no hay una donde radico, ya que seguramente hubiera perdido garrafalmente. En mi cabeza me imaginaba a la elección del ganador como una carrera de caballos, donde consideraba que Haruki Murakami era el caballo favorito que se encontraba sediento por un Premio Nobel; pero la verdad era que las casa de apuestas no daban como ganador a Haruki, él se encontraba como el segundo más votado. Pese a ello, y hablo por todo el mundo literario (?), sabíamos que Murakami no era el favorito máster para ganar, pero aún así teníamos esa sensación de que podía dar la sorpresa. La disputa por el Nobel dejó de ser automáticamente una carrera de caballos y en mi cabeza me imaginaba la saga de películas de Rocky.

En Rocky I, un buen boxeador cuasi desconocido (Rocky Balboa, en mi cabeza Haruki Murakami) que luchaba por el título mundial de boxeo ante el campeón invicto Apollo Creed (Patrick Modiano, en mi cabeza ¡OJO!), como todos sabemos en la primera entrega de Sylvester Stallone, Apollo Creed( Patrick Modiano, Premio Nobel de Literatura 2014) gana el combate por decisión de los jueces, más o menos una historia similar, pero más tronada fue la que pasó con Murakami. No contento ello, mi cabeza siguió en su trabajo, y recordé Rocky II, donde Rocky Balboa (Haruki Murakami) busca la revancha contra el campeón Apollo Creed; en la película, Rocky logra ganar el título mundial (Premio Nobel) y después hay 5 entregas más de la película y catapulca a Sylvester Stallone como un gran actor; sin embargo, en la realidad, esto no pasó. Haruki Murakami luchó con todas sus fuerzas y desde su exilio fuera de Japón esperaba, así como todos sus seguidores, su Nobel, pero nunca llegó. El Premio lo recibió una talentosa escritora con alma de periodista: Svetlana Alexievich, la primera perodista (de sexo femenino me refiero) en ganar un Nobel. Bastante merecido según mis amigos que considero en la cumbre del conocimiento literario. Las preguntas del millón de dólares o las ganadoras del Nobel serían las siguientes: ¿En algún momento Haruki Murakami tendrá su revancha para con el Nobel? ¿Hablaremos de Murakami como el eterno candidato? ¿Murakami debe continua exiliado fuera de Japón? ¿Existe algún escritor peruano que pueda repetir la hazaña de Vargas Llosa? ¿Por qué Las Cobras no campeonaron la temporada pasada de Esto es Guerra? ¿Mario Hart seguirá enamorado de Alejandra Baigorria? Disculpen, a veces se me cruzan los cables…

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